Continuación:
De repente se incorporó como si un calambre recorriera sus piernas,
tensándolas, en un brusco movimiento, casi compulsivo, que subiendo
por la columna llegó a su cerebro, activando el resto del cuerpo,
para soltar el libro que llevaba en sus manos y darse media vuelta
empequeñeciendo en pasos hacia la puerta, que atravesó para
perderse en la habitación...